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Sabiduría Organizacional

por | Oct 29, 2019 | Liderazgo | 1.156 Comentarios

Sabiduría Organizacional

Hace unas semanas, Miguel me llamó apesadumbrado y me pidió tomarnos un café en el Starbucks del Ovalo Gutiérrez. Acababan de despedirlo de un excelente trabajo, lo tomó por sorpresa y no entendía por qué había perdido su puesto. Me explicó que se llevaba mal con su jefe y con algunos de sus colegas, pero que nunca se había imaginado que eso podría costarle el puesto pues producía excelentes resultados.

He tenido la oportunidad de dar mentoría a muchas personas que no han desarrollado las habilidades, estrategias y comportamientos para navegar “políticamente” con integridad dentro de una organización. Piensan que hacer “política es pecado” y desagradable. No saben “venderse” o llevarse bien con otros colegas. Simplemente piensan que dar resultados es suficiente. Muchos sueñan con el mito: “Podría hacer mi trabajo bien y ser promovido si simplemente no hubiera “política” en mi empresa”. Solo me queda decirles, “sigan soñando”…

UNA EXPERIENCIA UNICA

Durante mis primeros años en PepsiCo, solo me preocupaba de dar excelentes resultados. Obviamente, mi jefe y mentor estaba muy contento, hasta que un día me llamo y me comentó:

-Lucho, estamos muy contentos con tu trabajo y con tus resultados, pero a veces eres muy apasionado y no te das cuenta de que a tus colegas los tratas duramente y puedes herirlos con tus comentarios tan directos y abrasivos. Debes tener más paciencia para entenderlos, escucharlos con más empatía y lograr su cooperación. Tienes mucho potencial para crecer, pero tienes que arreglar este tema si quieres avanzar a puestos ejecutivos mucho más importantes.

Yo replique:

– ¿Bob, me estas pidiendo que juegue a la “política”?

-Sí, Lucho, pero en el buen sentido de la palabra y con integridad. Lo que tu llamas “política” en realidad es la capacidad de un ejecutivo de poder influenciar y vender sus ideas de manera informal en la organización. Puede sonar egoísta, interesado o manipulador, pero no lo es cuando se hace con integridad, por lo contrario puede ser muy positivo, pues sirve para alinear, lograr que las personas cooperen entre si y hacer que las cosas sucedan. Es un proceso poderoso de influenciar y es muy normal en las organizaciones.

– Bob, eso me suena como estar en permanente “disputas, maniobras y negociaciones”, no sé si lo voy a poder hacer, pues parecería falso.

– Lucho, Los ejecutivos con gran sabiduría organizacional,  tienen un alto  conocimiento sobre cómo funciona la organización y sus comportamientos culturales; comprenden los efectos de las decisiones y reconocen los intereses de otros; están alineados con la estrategia y planes de la organización; perciben claramente la dinámica de las influencias para establecer buenas alianzas; tienen buenas relaciones con sus colegas y tienden a crear vínculos con ellos; conocen las metas de otros y los apoyan a lógralas; proactivamente comparten la información; entienden la naturaleza interdependiente del negocio y su impacto en otras áreas; no andan con “secretitos”, son bastante comunicativos; no tienen comportamientos nocivos o comentan negativamente sobre otros.

RESPETO Y CONFIANZA

Estos mismos consejos se los doy a algunas personas en mis sesiones de coaching. Les explico que alguien con un alto grado de sabiduría organizacional y con integridad, es muy respetado, confiable y a menudo avanza para asumir mayores responsabilidades en su empresa.  Hace que las cosas sucedan con la cooperación de todos. No es un jugador individualista.

Justamente, le estoy dando Coaching a Manuel, un gran ejecutivo, con conocimientos brillantes y resultados excelentes. El problema es que “se lo pasan por encima” cada vez que hay una promoción. Se queja amargamente, echándole la culpa a la empresa y a su jefe. Ahora, está pensando seriamente en cambiar de empresa, asumiendo sin vacilar, que el “pasto verde del vecino es más verde del que tiene en casa”.

Cuando recién inicié mi coaching con Manuel, le comenté de arranque, que parecía muy bueno en su búsqueda de maneras de escapar de las responsabilidades de su carrera.  Le pregunte:

– ¿Estas teniendo problemas con la intensidad de compromiso que estás dispuestos a dar? ¿Crees que todavía no has construido suficiente apego emocional a la empresa? ¿Tienes claro lo que quieres? Debes decidir si realmente crees en tu empresa y en las personas con las que trabajas. Cuanto antes seas capaz de preocuparte por mejorar la organización y a las personas que están en ella, mejor será tu nivel de compromiso. Necesitas reevaluar tus decisiones. Pensar si puedes comprometerte con otras personas o simplemente quieres hacerlo contigo mismo. Si no puedes trabajar con otras personas, ¿Por qué no intentas trabajar solo para ti mismo?

NO SOLO COMPROMISO

No es el tiempo en la empresa o el número de horas que uno dedique al trabajo lo que determina nuestro nivel de compromiso, sino nuestra capacidad para alinearnos con el propósito de la organización, cooperar en toda su acción y ayudar a crear un ambiente de trabajo positivo que establezca confianza, respeto y apoyo. La sabiduría organizacional con integridad es una habilidad que uno puede aportar a donde quiera que vaya, y dondequiera que se vaya con esta habilidad, uno estará seguro de tener éxito.

Es una gran capacidad personal el poder maniobrar cómodamente a través de políticas, procesos y dinámicas organizacionales complejas, relacionadas con las personas. Las organizaciones están formadas por estructuras formales, políticas, edificios, inventario, etc. Pueden ser planeadas lógicamente y orquestadas brillantemente, pero mientras haya seres humanos, las cosas podrían salir erradas.

Es el elemento humano lo que interpone la política, la emoción, la incertidumbre, la intriga y el conflicto. A menudo, terminamos tratando con una mezcla confusa de lo racional e irracional, lo controlado y lo aleatorio, lo hablado y lo no dicho. No tomamos las cosas de forma personal. Es fácil perderse en la niebla. La sabiduría organizacional con integridad es la brújula que nos guía rápidamente y sin contratiempos a nuestro destino.

Las personas que hacen esto entiende bien la diferencia entre lo que la organización pretende ser versus la realidad. Leen los signos no escritos para navegar por el laberinto organizacional. Ellos saben quién tiene poder e influencia. Ellos aprecian a los que se han ganado el respeto. Son conscientes de que sólo tienen un título por su posición de autoridad, lo que no implica que necesariamente tengan influencia. Ellos saben qué mensajes funcionan y cuáles no. Ellos usan sus habilidades “políticas” para mover las cosas hacia adelante para el bien mayor.

EL PODER DE UN SABIO ORGANIZACIONAL

La sabiduría organizacional, nos permite:

  • Ejercer una política ética y verdadera; y retener nuestro compas moral mientras navegamos por la política organizacional.
  • Poder presentar ideas sin provocar una excesiva resistencia.
  • Hablar con claridad, diplomacia y sinceridad para volar bajo el “radar del ego” de colegas y jefes demasiado políticos.
  • Manejar con astucia el sabotaje, juegos de poder y los desafíos sin retroceder.
  • Ser firmes y duros con las situaciones y no con las personas.
  • Convertirnos en maestros en hacer el trabajo y que las cosas sucedan en un entorno organizacional complejo.

Luego de los consejos de mi jefe Bob, comencé a estudiar las agendas de todos y a trazar planes de influencia para pre-vender propuestas e ideas. En adelante, casi siempre todas mis propuestas fueron aceptadas y nunca perdí una promoción.

“Simplemente porque no tomas interés en la política no significa que la política no va a tomar un interés en ti”: Pericles

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