Seleccionar página

La fortaleza de un Líder vulnerable

por | Oct 29, 2019 | Liderazgo | 2.721 Comentarios

La fortaleza de un Líder vulnerable

EL GATILLADOR DE LA INNOVACION

Hace unos días me invitaron a dar una charla a estudiantes de la Universidad de Ingeniería (UNI), en Perú, sobre los desafíos del liderazgo del siglo XXI. Uno de los objetivos era ayudarlos a entender que no solo las habilidades técnicas o lo que se llaman competencias “duras” son suficientes, sino que también hay que desarrollar las competencias “blandas” para ser grandes líderes de otros. Una de las característica que casi nunca se mencionan y que resulta ser clave en el desarrollo de un buen líder, es su capacidad de mostrarse como un líder “vulnerable”. La vulnerabilidad es la fuente que gatilla la innovación, la creatividad y el cambio.  La innovación no existe cuando una organización no acepta la vulnerabilidad.

TOMAR RIESGOS

Al principio, muchos no lo entienden, pues vulnerabilidad para la gran mayoría equivale a debilidad. La capacidad de ser vulnerables hace que los líderes no tengan miedo a tomar riesgos; equivocarse es parte de su aprendizaje; a mostrar confianza en los demás y trasmitir sus emociones; a ser capaces de reconocer sus errores. Todo esto los hace ser auténticos y construir fuertes vínculos con su gente, lo que los lleva a maximizar la performance del equipo, promover la innovación y apoyar el cambio.  Cuando un líder practica la vulnerabilidad, le da permiso a su gente para hacer lo mismo con otros.

UNA ENSEÑANZA CLAVE

Mi primera lección de vulnerabilidad, a poco tiempo de entrar a PepsiCo como gerente general de Perú, me la dio Bob Beeby, quien era presidente de la división internacional. Me toco presentar en Bogotá mi primer plan para reactivar Perú. Este plan incluía acciones muy innovadoras para ese entonces. Esto nos permitiría levantar los precios del concentrado y duplicar las ventas, si PepsiCo invertía cuatro millones de dólares… nuestro plan financiero prometía un repago a tres años. La cifra era muy grande, para ese entonces, pues apenas vendíamos un millón de dólares y perdíamos dinero en un contexto incierto de un país que acababa de salir de una dictadura socialista. Para muchos era una locura y pensaban que Bob me iba a “fusilar”. Bob era un tipo alto, corpulento y duro, había sido piloto de caza de la guerra de corea.

Cuando llegó mi turno le presente el plan con la pasión que me caracteriza, pero bien fundamentado. Poco a poco, vi como los que estaban presentes iban saliendo, con cierto temor, de la sala de conferencias hasta que finalmente me dejaron a solas con él. Me miro fijamente y me dijo:

  • “Luis, me parece que el plan de introducir el tamaño litro con tapa rosca y la bebida lima limón son excelentes. El plan de latas no va a funcionar pues tiene muchos condicionantes y está basado en subsidios. La inversión total esta aprobada y me quedas debiendo US 500,000 por el futuro error de la planta de latas. Tú vas a llegar muy lejos, pues piensas en grande con ideas innovadoras. Quiero que hagas lo mismo con otros. Que los dejes fallar…”

Tal como lo había predicho, todo funcionó fantásticamente menos el lanzamiento de latas que fue un fracaso, todo lo que podía ir errado sucedió.  Pasaron los años y cada vez que me encontraba con el me preguntaba: “¿A quién dejaste fallar? Recuerda que me debes…” ¡Bob era un titan! Me permitió ser vulnerable y aprender a tomar riesgos.

 PARECER PERFECTOS

Hace una semana escuche el testimonio del CEO de Facebook, Mark Zuckerberg, ante los legisladores del congreso de los Estados Unidos donde se disculpó, explicó y defendió al gigante tecnológico en medio de controversias sobre la privacidad de los datos. Su actitud fue muy parecida a la de Tim Cook de Apple y Bill Gates de Microsoft ante la misma situación. Lo importante de resaltar aquí es que ellos se mostraron como líderes vulnerables, aceptando sus errores y abiertos a sugerencias sobre como regular a este tipo de empresas. Me pregunto: ¿Qué hubiera pasado si no aceptaban haber cometido algunos errores y no tenían propósito de enmienda? ¿Cuantos lideres en sus peores momentos se cierran a la realidad, no aceptan el mínimo error y todos los miramos decepcionados?

En muchos de los procesos de coaching-mentoría que doy, especialmente a ejecutivos Latinoamericanos, uno de los principales desafíos que encuentro es su necesidad de “parecer perfectos”. Esta cultura los limita pues no les permite equivocarse, arriesgar y dificulta los procesos de cambio. Parece que se pusieran una careta de fortaleza, seguridad y formalidad. Recuerdo a una ejecutiva enormemente talentosa y simpática, me comentaba que creció en el mundo del “¿qué dirán?”, donde su madre le decía que las mujeres deberían parecer inteligentes, sociales, guapas, bien vestidas… “pero no tanto…”. Mi suegro me decía que “un líder tenía que ser querido, respetado, pero también temido”, como consecuencia de su formación militar. Esta cultura de poco riesgo y gran castigo por fallar explica porque en los países latinoamericanos existen tan pocas innovaciones.

LA IMPORTANCIA DE LA CULTURA DE LA EMPRESA

Una de las razones de porque tuvimos tanto éxito con el crecimiento asombroso en la División Latinoamericana de Pepsi Cola fue la enorme cantidad de innovaciones que se creaban para liderar los cambios en el mercado. Para entender el por qué sucedía esto, El VP de Recursos Humanos de Pepsi Cola Internacional encargo un estudio a una consultora para conocer las razones de estos logros. Los resultados del estudio fueron reveladores: Era la Cultura que vivíamos. Una cultura basada en valores, confianza entre las personas, trabajo en equipo y sobre todo orientada a estimular la toma de riesgos para crear innovaciones. Éramos como peces en un mar de cambios. Estoy seguro de que esto sucedía así porque todos nos conocíamos de forma personal, no teníamos problema de ser vulnerables y mostrarnos como éramos.

La vulnerabilidad es la fuerza impulsora de la conexión humana que es la base de la autenticidad del liderazgo. Es imposible que nos conectemos como líderes resonantes si no lo hacemos. Nos hemos hecho «fuertes» colocándonos corazas para que nos defiendan de un mundo tan cambiante y competitivo, pensando que lo correcto es protegernos de fallar y ser heridos. Evitamos que nos “conozcan” y mostrarnos vulnerables.  Al hacerlo aparecemos falsos e incompletos frente a los demás, perdemos credibilidad y no podemos crear vínculos de confianza. Todo esto nos lleva a que muy difícilmente recibamos verdaderas opiniones y real compromiso de los demás.

CABLE A TIERRA

Cuanto más alto llega un líder en la escala de una organización, más difícil le resulta ser consciente de sí mismo, incluso más penoso aún le resulta admitir sus debilidades. Tuve la suerte a lo largo de mi vida de contar con algunas personas, en todos los niveles, que tenían la confianza de darme retroalimentación sincera para “mantener mi cable bien a tierra”. La vulnerabilidad es la apertura a las experiencias, las personas, la incertidumbre y al cambio. Suena aterrador a veces, pero debemos ser valientes para practicarla.

Como explicó la Dra. Brene Brown, experta en vulnerabilidad de la Universidad de Houston: “Hay que aprender a aceptar la vulnerabilidad porque en algún momento, la necesidad de protegernos superará la necesidad de conectarnos con los demás. Pocas cosas nos crean tanta angustia como la incertidumbre de las relaciones humanas. Sin embargo, esta angustia es parte del ser humano y su evasión se interpone en nuestro camino de crecimiento. En respuesta a esto, no nos permitirnos ser vulnerables. Nos hemos endurecido y hemos convertido la vulnerabilidad en una debilidad y la cautela en una fortaleza.”

“De tus vulnerabilidades nacerán tus fortalezas”
– Sigmund Freud

Descargar artículo en versión PDF

Contáctame

Para conversar sobre los desafíos que tengas y las sugerencias de cómo podrías lograr resultados efectivos.

Email:

luchoclausen@gmail.com